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1. Objetivos del estudio El objetivo principal del estudio no es adquirir conocimientos, sino desarrollar capacidades para enfrentar con posibilidades de éxito las distintas situaciones de la vida. Esas capacidades se desarrollan sólo con el ejercicio, a través de la práctica continuada del estudio, asumido como una tarea de desición voluntaria. 2. Organización del estudio La condición esencial para organizar el estudio es la "continuidad". Y se debe organizar el tiempo diario de trabajo teniendo presente: a) El plan anual de la asignatura b) Lo que se verá en clase durante la semana c) Cada día prepara un rápido esquema de lo que vas a hacer d) Comienza a estudiar a la hora prevista y en serio e) No mezcles asignaturas de igual grado de dificultad f) Descansa breve tiempo después de 50 minutos. g) No estudies enseguida de un trabajo físico intenso. h) En los exámenes o pruebas, comienza por las preguntas que recuerdes mejor. 3.- Pautas fundamentales para prepararse un esquema de trabajo a) ¿Qué objetivos pretendo? b) ¿Qué materias y temas trabajaré? c) ¿Qué material necesito? d) ¿De cuánto tiempo dispongo? 4.- Condiciones para el estudio a) Cómo comenzar? Si te concentras con rapidez, puedes empezar con el estudio teórico de asignaturas difíciles; si la concentración es más lenta deberás ir de lo más fácil a lo más difícil. El estudio exige un lugar -ojalá siempre el mismo- tranquilo, sin TV, ni radio, ni teléfono. Muebles cómodos, temperatura adecuada, suficiente ventilación y buena iluminación. Estudiar todos los días, a la misma hora favorece la concentración. La técnica es imprenscindible para emprender cualquier actividad humana. Mediante el estudio vas a adentrarte en la ciencia y, para ello, necesitas del dominio de la lectura, como instrumento imprescindible para tu trabajo, comprensión y análisis. b) Saber leer La lectura consiste en percibir signos gráficos convencionales y traducirlos mentalmente, para comprender su contenido. Y sus aspectos esenciales son: la percepción visual y la comprensión mental. La percepción visual En la lectura nuestros ojos recorren cada línea, en pequeños saltos y haciendo varias paradas. En estas paradas el ojo ve el texto escrito y envía al cerebro los mensajes que ha percibido. Cada una de estas paradas se llaman fijación. Los saltos deben ser amplios y las paradas breves: es el secreto del buen lector. El número de fijaciones debe ser de dos a tres. Leer sílaba por sílaba o palabra por palabra dificulta la comprensión y hay que volver atrás. Este defecto se llama regresión. Es preferible leer dos veces el párrafo completo antes de retroceder después de cada frase. En la primera lectura tendremos una idea general, aunque confusa; en la segunda captaremos el sentido total del párrafo. Leer en voz alta refuerza el aprendizaje. En este caso hay que cuidar la vocalización. La comprensión mental Los escritos se dividen en párrafos. El párrafo bien construido contiene una sola idea principal y hay que localizarla. La prueba de que se ha encontrado la idea principal puede hacerse suprimiendo la frase que la contiene; el queda desarticulado, sin sentido. Se dan, sin embargo, párrafos de excepción. Algunos contienen varias ideas principales; el procedimiento de localización es el sentido. En ocasiones no existe idea principal, porque son párrafos de transición o porque expone sólo circunstancias. No hay que pasar por alto los gráficos, mapas dibujos o ilustraciones que proporcionan gran parte de la información. c) La velocidad de lectura La lectura rápida y comprensiva favorece el estudio. Para mejorar la velocidad de lectura, conviene ejercitarse todos los días, diez a quince minutos como mínimo. Cronometrar un minuto de lectura y mediante preguntas, cerciorarse de haber entendido los datos más importantes contenidos en el texto. d) El vocabulario Un vocabulario amplio favorece la rapidez de la lectura. Este supone el conocimiento y manejo de unas 3.000 palabras. Una de las formas de ampliar el vocabulario consiste en anotar en pequeñas tarjetas las palabras difíciles y por detrás el significado exacto; también puede hacerse en un cuaderno divido según las materias de estudio. Los diccionarios son compañeros inseparables del estudioso. e) La técnica del subrayado Lee el primer párrafo detenidamente y subraya las dos o tres ideas importantes contenidas en él. Procede asi párrafo a párrafo. Si hay en un párrafo varias categorías de ideas: principales, secundarias o derivadas, subraya con 1, 2 ó 3 líneas, o con diferentes colores. Es importante usar siempre la forma elegida; con sólo ver las rayas o colores, tienes un esquema de los párrafos. f) Tomar nota Los contenidos de un libro, de una clase, de un discurso, siempre son elementos ajenos a nuestra conciencia. Para incorporarlos, una de las mejores formas es traducir mentalmente los mensajes, mediante las notas, y prepararlos para nuestra propia asimilación. Al utilizar en la transcripción nuestro propio lenguaje, lograremos mejor comprensión. Es mejor escribir por un solo lado de la hoja, dejando el reverso para anotaciones posteriores o rectificaciones y no hacer anotaciones de distintas materias en la misma hoja. g) Apuntes en clases Antes de las clases es conveniente tener una idea clara de la estructura general de la asignatura. Preparar cada clase, recordando los avances generales y repasando temas anteriores. La reproducción literal de las palabras del profesor es sólo aconsejable cuando se trate de definiciones, cifras, datos técnicos concretos o expresiones de difícil comprensión. Repasar los apuntes el mismo día para completar su sentido, ordenar y redactar de nuevo los párrafos poco claros. Es una buena práctica cotejar apuntes entre varios compañeros. Si se toman apuntes a gran velocidad se hace necesario el uso de abreviaturas mediante signos o palabras incompletas. La mala letra se corrige con ejercicio y voluntad. h) El aprendizaje El aprendizaje consiste en aumentar el bagaje de recursos con que nos disponemos a enfrentar los problemas que nos plantea el estudio y nuestra vida personal. Sus distintas fases son las siguientes: Comprensión Hay que ponerse en situación de aprender, leer despacio y entender todas las palabras. Por último, hay que intentar "comprender" lo que el autor quiere decir. Fijación Se debe repetir la idea sin mirar el texto, relacionarla con las anteriores y, para comprobar, expresarla con palabras distintas. Retención Es fundamental repetir los repasos durante breves períodos, cada vez más distanciados. Evocación Permite tener preparados los acontecimientos para reconocerlos y utilizarlos en el momento oportuno (memoria) |
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Fresia Quintana Jara
Profesor
de Estado en Biología y Ciencias Universidad
de Chile
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